El efecto Faraday (denominado a veces como rotación Faraday) fue
descubierto en 1845 por el físico Michael Faraday, e intenta demostrar la
interacción entre la luz y un campo magnético. El efecto describe cómo el plano
de polarización de la luz puede cambiar y muestra cómo su alteración es
proporcional a la intensidad del componente del campo magnético en la dirección
de propagación de la onda luminosa.
El efecto Faraday, un efecto magneto-óptico, es la primera evidencia
experimental de que la luz y el magnetismo están relacionados. Hoy en día la
base teórica para definir esta relación se denomina Teoría electromagnética, y
fue desarrollada por James Clerk Maxwell entre los años 1860 y 70. Este efecto
ocurre en la mayoría de los materiales dieléctricos transparentes afectados por
fuertes campos magnéticos (por ejemplo: 5 Tesla (50000 gauss) para hacer rotar
la polarización 90 grados).
El efecto Faraday es resultado de una resonancia
ferromagnética cuando la permeabilidad de un material se representa por un
tensor. Esta resonancia provoca que las ondas se descompongan en dos rayos
polarizados circularmente y que se propagan con velocidades diferentes. Esta
propiedad se conoce como birrefringencia circular. Los rayos se recombinan al
llegar a la interfase del medio, de tal forma que la onda resultante final
tiene una rotación de su plano de polarización